22/1/10

- - - - Por LAURA JIMENO MUÑOZ de Revista Natural (España) - - - -


Dice la Dra. GHISLAINE LANCTOT: Pues lo reitero, las autoridades médicas mienten cuando dicen que las vacunas nos protegen, mienten cuando dicen que el SIDA se extiende y prolifera únicamente por contagio, y mienten cuando dicen que el cáncer es un misterio.

NOTA: La Doctora LANCTOT no embiste propiamente contra los médicos ni contra los especialistas común y corrientes (desde luego que los toca), sino contra el Sistema Internacional de Salud, del cual todos hemos sido, somos o seremos víctimas.

LA MAFIA MÉDICA es el título del libro que le costó a la Dra. Franco canadiense GHISLAINE LANCTOT (científico-universitaria), su expulsión del Colegio de Médicos y la cancelación de su licencia para ejercer medicina. Se trata probablemente de la denuncia pública más completa, integral, explícita y clara del papel que juega a nivel mundial el complejo formado por el Sistema Sanitario y la Industria Farmacéutica.

El libro expone, por una parte, la errónea concepción de la salud y la enfermedad que tiene la sociedad occidental moderna, fomentada por esta mafia médica que ha monopolizado la salud pública creando el más lucrativo de los negocios.

Además de tratar sobre la verdadera naturaleza de las enfermedades, explica cómo las grandes empresas farmacéuticas controlan no solo la investigación sino también la docencia médica, y cómo se ha creado un Sistema Sanitario basado en la enfermedad en lugar de en la salud; que cronifica enfermedades y mantiene a los ciudadanos ignorantes y dependientes de él. El libro es artillería pesada en contra de los miedos y mentiras que destrozan nuestra salud y nuestra capacidad de auto regulación natural, volviéndonos manipulables y completamente dependientes del sistema.

A continuación, una estupenda entrevista a la autora del libro. Entrevista que realizó LAURA JIMENO MUÑOZ para Discovery Salud, en programa televisivo especial denominado MEDICINA SIGNIFICA NEGOCIO.

La autora de LA MAFIA MÉDICA terminó sus estudios de medicina en 1967, una época en la que -como ella misma confiesa- estaba convencida de que La Medicina era extraordinaria y de que antes de finalizar el siglo XX se tendría lo necesario para curar cualquier enfermedad. Solo que esa primera ilusión fue apagándose hasta extinguirse.

Pone al descubierto las prácticas médicas coludidas (en contra de terceros) con los intereses creados en los grandes laboratorios químico-farmacéuticos mundiales.

La polémica autora del libro La Mafia Médica ya ha hecho el lanzamiento de su segundo libro "¿Qué he venido a hacer a esta tierra" (What the Hell Am I Doing Here Anyway?). Ambos libros han sido publicados por Vesica Piscis.

Desde que la Dra. GHISLAINE publicó su primera obra en la que pone en tela de juicio el funcionamiento del sistema médico -por ocuparse de la enfermedad más que de la salud-, muchas conciencias han quedado inquietas. Para avivar estos temas, la autora, que transmite paz y seguridad, nos ha concedido un poco de su tiempo para compartir con los lectores de la Revista Natural, sus conocimientos.

AL FINALIZAR LA ENTREVISTA, ABAJO, ENCONTRARÁ EL LECTOR CUATRO (4) VÍNCULOS O ENLACES QUE LE CONDUCIRÁN A PÁGINAS QUE CONTIENEN TEMAS ASOCIADOS CON ESTE. IGUALMENTE, EN YouTube, BUSCANDO POR "MAFIA MÉDICA", "POR GHISLAINE LANCTOT" O POR "LAURA JIMENO MUÑOZ", OBTENDRÁ VALIOSA INFORMACIÓN ADICIONAL.

LA ENTREVISTA

GENERALIDADES

¿Por qué esa decepción?

Porque empecé a ver muchas cosas que me hicieron reflexionar. Por ejemplo, que no todas las personas respondían a los maravillosos tratamientos de la medicina oficial. Además, en aquella época entré en contacto con varios Terapeutas Suaves; es decir, practicantes de terapias no agresivas, que no tuvieron reparo alguno en dejarme ver lo que hacían. Y llegué pronto a la conclusión de que las medicinas no agresivas son eficaces, baratas y tienen menores efectos secundarios.

Y ¿supongo que empezó a preguntarse por qué en la facultad nadie le había hablado de esas terapias alternativas no agresivas?

Así es. Mi mente fue más allá y empecé a cuestionarme sobre cómo era posible que se tratara y se señalara de charlatanes a personas a las que yo misma había visto curar, y por qué se les perseguía como si fueran brujos o delincuentes. Por otra parte, como médica había participado en muchos congresos internacionales -en algunos como ponente- y me había dado cuenta que todas las presentaciones y ponencias que aparecen en tales eventos, están controladas y requieren obligatoriamente ser primero aceptadas por el "Comité Científico" organizador del congreso.

¿Y quién designa a ese Comité Científico?

Pues, generalmente, quien financia el evento: la industria farmacéutica. ¡Sí, hoy son las multinacionales las que deciden lo que se enseña a los futuros médicos. También deciden acerca de lo que se publica y expone en los congresos de medicina! El control es absoluto.

¿Y eso fue clarificador para usted?

Tanto darme cuenta del control y de la manipulación a la que están sometidos los médicos y los futuros médicos; es decir, los estudiantes, me hizo entender claramente que la medicina es un negocio.

La medicina está, hoy por hoy, controlada por los seguros públicos o privados; da igual, porque en cuanto alguien tiene un seguro pierde el control sobre el tipo de medicina al que accede. Ya no puede elegir. Es más, los seguros determinan incluso el precio de cada tratamiento y las terapias que se van a practicar. Y es que si miramos detrás de las compañías de seguros o de la seguridad social, encontramos lo mismo.

¿Se refiere al poder y al interés económico?

Exacto; es el dinero quien controla totalmente la medicina. Y lo único que de verdad interesa a quienes manejan este negocio, es ganar dinero. ¿Y cómo ganar más?... pues haciendo que la gente esté enferma, porque para ellos las personas sanas no generan ingresos.

La estrategia consiste, en resumen, en tener enfermos crónicos que tengan que consumir todo tipo de productos paliativos; es decir, para tratar solo síntomas, medicamentos para aliviar el dolor, bajar la fiebre, disminuir las inflamaciones. Pero, nunca, fármacos que puedan desterrar una enfermedad. Eso no es rentable, no es de interés porque perderían al paciente o, mejor, al cliente. La medicina actual está concebida para que la gente permanezca enferma el mayor tiempo posible y compre fármacos, si es posible, por el resto de su vida.

¿Por qué en su libro se refiere al Sistema Sanitario como Sistema de Enfermedad?

El llamado Sistema Sanitario, es en realidad un Sistema de Enfermedad. Se practica una medicina de la enfermedad y no de la salud. Una medicina que solo reconoce la existencia del cuerpo físico, corporal y tangible, y no tiene en cuenta la mente, las energías, las emociones ni el espíritu. Y que, además, trata solo el síntoma y no la causa del problema. Se trata de un sistema que mantiene al paciente en la ignorancia y la dependencia, y al que se le estimula para que consuma y consuma fármacos de todo tipo.

Pero se supone que el Sistema Sanitario está al servicio de las personas.

Esa es la publicidad. Pero en realidad está al servicio de quien le saca provecho: la industria farmacéutica.

De manera oficial y puramente ilusoria, el Sistema está al servicio del paciente; pero, en la realidad, el Sistema está a las órdenes de la industria que es la que mueve los hilos y mantiene el Sistema de Enfermedad en su propio beneficio. Se trata, en suma, de una auténtica mafia médica, de un sistema que crea y mantiene vigente enfermedades, y mata por dinero y por poder.

¿Y qué papel juega la persona médico en esa mafia?

La gran mayoría de médicos normales, son buena gente y, muchos, honestamente manejan un inocente proceder. Así es que, inconscientemente, son la correa de transmisión de la gran industria.

Durante los 6 ó 10 años que pasan en la Facultad de Medicina, el sistema se encarga de inculcarles unos determinados conocimientos y de cerrarles los ojos a otras posibilidades. Posteriormente, en los hospitales y congresos médicos, se les refuerza la idea de que la función del médico es curar y salvar vidas, de que la enfermedad y la muerte son fracasos que debe evitar a toda costa, y que la enseñanza recibida es la única válida.

Además, se les insiste que el médico no debe implicarse emocionalmente con sus pacientes ni con sus familiares, y que es un dios de la salud.

De ahí que existe caza de brujas entre los propios profesionales de la medicina. La medicina oficial, la científica, no puede permitir que existan otras formas de curar que no sean serviles al sistema.

¿Entonces el sistema pretende hacer creer que la única medicina válida es la llamada medicina científica?

La medicina científica está enormemente limitada, porque se basa en la física materialista de Newton: tal efecto obedece a tal causa. Y, por ende, tal síntoma procede de tal enfermedad y requiere tal tratamiento. Es una medicina que únicamente reconoce lo que se ve, se toca, se mide, se pesa. Y niega toda conexión entre los pensamientos, la conciencia, las energías y las emociones, con la salud y estado físico del paciente. Y cuando se la importuna con algún problema de este tipo, sencillamente le cuelga la etiqueta de ENFERMEDAD PSICOSOMÁTICA, se manda al paciente para la casa; y, de todas maneras, se le recetan tres pastillas diarias para los nervios. Así de sencillo.

Por lo que le entiendo ¿la medicina convencional solo se ocupa de controlar los síntomas?

Salvo en lo que a cirugía se refiere, los antibióticos y algunas pocas cosas más, como los modernos medios de diagnóstico, sí. Da la impresión de curar, pero no cura. Simplemente elimina la manifestación del problema en el cuerpo físico; pero, ella, tarde o temprano, resurge.

A su juicio ¿dan mejor resultado las llamadas medicinas suaves, no agresivas o alternativas?

Son una mejor opción porque tratan al paciente de forma holística; es decir, tiene en cuenta todos sus componentes, lo ven como la suma de varias partes y, además, le ayudan a sanar.

Pero tampoco curan.

Mire, cualquiera de las llamadas medicinas alternativas constituyen una buena ayuda; pero son solo eso: complementos. Porque el verdadero médico es uno mismo; y cuando uno es consciente de su soberanía sobre la salud, deja de necesitar terapeutas. El enfermo es el único que puede curarse, nadie puede hacerlo en su lugar. La autosanación es la única medicina que cura. La cuestión es que el sistema trabaja para que olvidemos nuestra condición de seres soberanos y nos convirtamos en seres sumisos y dependientes. En nuestras manos está, pues, romper esa esclavitud.

Y, en su opinión, ¿por qué las autoridades políticas, médicas, mediáticas y económicas lo permiten? ¿Por qué los gobiernos no acaban con ese Sistema de Enfermedad, costosísimo por otra parte?

En diferentes escalas y con distintas implicaciones por supuesto, la industria farmacéutica, las autoridades políticas, los grandes laboratorios, los hospitales, las compañías aseguradoras, las agencias de medicamentos, los colegios de médicos, la Organización Mundial de la Salud, el Ministerio de Salud de la ONU y, por supuesto, el gobierno mundial, están a la sombra del dinero.

Se tiene entendido que, para usted, la Organización Mundial de la Salud, es la mafia de las mafias.

Así es. Esa organización está completamente controlada por el dinero. La OMS es quien establece, en nombre de la salud, la "Política de Enfermedad" en todos los países. Todo el mundo tiene que obedecer ciegamente las directrices de la OMS. No hay escapatoria. De hecho, desde 1977, con la Declaración de Alma Ata, nadie puede escapar de su control.

¿En qué consiste esa declaración?

Se trata de una declaración que da a la OMS los medios y autonomía para establecer los criterios y normas internacionales de práctica médica. Se desposeyó así a los países de su soberanía en materia de salud para transferirla a un gobierno mundial no elegido cuyo "Ministerio de Salud" es la OMS. Desde entonces "derecho a la salud" significa "derecho a la medicación". Así es como se han impuesto las vacunas y los medicamentos a toda la población del globo.

O sea, ¿una labor que no se cuestiona?

Claro, porque ¿quién va a osar dudar de "las buenas intenciones" de la Organización Mundial de la Salud? Sin embargo, hay que preguntarse quién controla, a su vez, esa organización a través de la ONU. Sencillo: el poder económico.

¿Cree que ni siquiera las organizaciones humanitarias escapan a ese control?

Ni siquiera. Las organizaciones humanitarias también dependen de la ONU; es decir, del dinero de las subvenciones; y, por tanto, sus actividades están igualmente controladas. Organizaciones como Médicos sin Fronteras, en su inocente y bien intencionado proceder, creen que sirven altruistamente a la gente; pero, en realidad, sirven al dinero.

¡Terrible! Una mafia sumamente poderosa.

Omnipotente. Ha eliminado toda competencia. Hoy en día a los investigadores se les "orienta". Los disidentes que tengan algún liderazgo o peso, son encarcelados, maniatados y reducidos al silencio. A los médicos alternativos se les tilda de locos y, cuando son muy acertados, les retiran las licencias.

Los productos alternativos rentables, han caído igualmente en manos de las multinacionales gracias a las normativas de la OMS y a las patentes de la Organización Mundial del Comercio. Las autoridades y sus medios de comunicación social se ocupan de alimentar, entre la población, el miedo a la vejez, a las líneas de expresión llamadas arrugas, a todo tipo de enfermedad y a la muerte.

Se ha hecho prosperar el tráfico internacional de órganos y de embriones humanos, y en muchas clínicas de fertilización en realidad se "fabrican" multitud de embriones que luego de almacenan para ser utilizados en cosmética, en tratamientos rejuvenecedores, etc.

Los niños reciben, absurdamente, hasta 35 vacunas antes de ir a la escuela; y, así, cada miembro de la familia tiene ya su pastillita. Y esto ¿para qué?... porque el resultado es conocido: los costos sanitarios suben y suben, pero la gente sigue enfermando y muriendo igual.

Lo que usted explica del sistema sanitario imperante es una realidad que, cada vez, más gente empieza a conocer; pero nos han sorprendido algunas de sus afirmaciones respecto a lo que define como las "tres grandes mentiras de las autoridades políticas y sanitarias".

Pues, lo reitero: Las autoridades mienten cuando dicen que las vacunas nos protegen, mienten cuando dicen que el SIDA es contagioso y mienten cuando dicen que el cáncer es un misterio.

SOBRE LAS VACUNAS

Bien, hablemos de ello; aunque le adelanto que en La Revista no compartimos algunos de sus puntos de vista. Si le parece, podemos empezar hablando de las vacunas. A nuestro parecer, afirmar que ninguna vacuna es útil, no se sostiene. Otra cosa que sí compartimos, es que algunas son ineficaces y otras inútiles, a veces, hasta peligrosas.

Pues yo, porque conozco a profundidad el tema, mantengo todas mis afirmaciones. La única inmunidad auténtica es la natural y, esa, la desarrolla el 90% de la población antes de los 15 años de edad. Es más, las vacunas artificiales cortocircuitan por completo el desarrollo de las primeras defensas del organismo. Y que las vacunas tienen riesgo, es algo muy evidente y verídico; a pesar de lo cual, se oculta. Por ejemplo, una vacuna puede provocar la misma enfermedad para la que se pone... ¿por qué esto no se advierte?

También se encubre que la persona vacunada puede transmitir la enfermedad aunque no esté enferma. Así mismo, no se dice que la vacuna puede sensibilizar a la persona frente a la enfermedad. Aunque lo más grave es que se oculte la inutilidad constatada de ciertas vacunas.

¿A cuáles se refiere?

A las de enfermedades como la tuberculosis y el tétano que son vacunas que no confieren inmunidad alguna, absolutamente ninguna.

En cuanto a la rubeola, el 90% de las mujeres están protegidas de modo natural.

En lo relacionado con la difteria, durante las mayores epidemias del pasado, solo alcanzó al 7% de los niños; no obstante, hoy se les vacuna a todos.

En el caso de la gripe y de la hepatitis B, los virus que las producen ya se han hecho resistentes a los anticuerpos de las vacunas.

¿Y hasta qué punto pueden ser peligrosas?

Las innumerables complicaciones que causan las vacunas, desde trastornos menores hasta la muerte, están suficientemente documentadas. Por esto ya hay numerosas protestas de especialistas en la materia y son miles las demandas judiciales que se han interpuesto contra los fabricantes de vacunas.

Le agradecería esclarecer un poco más.

Mire, en primer lugar las vacunas son caras y les suponen a los estados un gasto de miles de millones de euros o dólares al año. Por tanto el beneficio evidente y seguro de las campañas de vacunación, lo obtiene esa industria.

Además, la vacunación estimula el sistema inmune pero, repetida la vacunación, se agota el sistema inmune. Por lo tanto, la vacunación repetida puede hacer, por ejemplo, estallar un SIDA silencioso y garantizar el mercado que esa enfermedad arrastra. Un mercado que desde hace algunos años está muy floreciente.

Más datos: la vacunación incita a la dependencia médica y refuerza la creencia de que nuestro sistema inmune es ineficaz. Aunque lo más horrible es que la vacunación facilita los genocidios selectivos, pues permite liquidar a personas de cierta raza, de cierto grupo, de cierta región. Sirve como experimentación para probar nuevos productos sobre un amplio muestrario de la población y es un arma biológica potentísima al servicio de la guerra biológica, porque permite intervenir en el patrimonio genético hereditario de quien se quiera.

SOBRE EL SIDA

Bueno, es evidente que hay muchas cosas de las que se puede hacer un buen o mal uso, pero eso depende de la voluntad e intención de quien las utiliza.

Bien, hablemos, si le parece, de la segunda gran mentira de las autoridades: usted afirma que el SIDA no es contagioso y perdone, pero nos gustaría que argumentara esa afirmación.

Yo afirmo que es falsa la teoría de que el único responsable y causante del SIDA es el VIH o Virus de la Inmunodeficiencia Adquirida. Es una gran mentira. La verdad es que tener el VIH no implica necesariamente desarrollar SIDA. Porque el SIDA no es sino una etiqueta que se coloca a un estado de salud al que dan lugar numerosas patologías cuando el sistema inmune está bajo. Y niego que tener SIDA equivalga a muerte segura. Pero, claro, esa verdad no interesa al sistema.

Las autoridades médicas han impuesto a la fuerza la idea de que el sida es una enfermedad causada únicamente por un solo virus, a pesar de que el propio LUC MONTAGNIER, del Instituto Pasteur, co-descubridor oficial del VIH en 1983, reconoció ya, en 1990, que el virus VIH no es suficiente por sí solo para causar el SIDA.

Otra gran evidencia es que han existido y existen numerosísimos casos de SIDA sin que el paciente tenga el virus del VIH. Y lo contrario, numerosísimas personas registran en su organismo la presencia del virus VIH y no tienen SIDA. Por otro lado, aún no se ha demostrado que el virus VIH cause SIDA; lo cual es una regla científica elemental para establecer una relación causa-efecto entre los dos factores. Lo que sí se sabe es que el VIH es un virus inofensivo (de la familia de los retrovirus), que solo puede activarse cuando concomite un sistema inmune muy debilitado.

Usted afirma en su libro que el VIH fue creado artificialmente en un laboratorio.

Si, así es ¿qué tal esa creación...?

Investigaciones de eminentes médicos indican que el VIH fue creado mientras se hacían ensayos de vacunación contra la hepatitis B, en grupos de homosexuales. Y todo indica que el continente africano fue contaminado del mismo modo durante campañas de vacunación contra la viruela.

Claro que otros investigadores van más lejos aún y afirman que el virus de VIH fue cultivado como arma biológica y, después, deliberadamente propagado mediante la vacunación de grupos de población que se quería exterminar.

También observamos en su libro que usted ataca duramente la utilización del AZT para tratar el SIDA.

Ya en el congreso sobre SIDA celebrado en Copenhague, en mayo de 1992, los súper vivientes del SIDA afirmaron que la solución entonces propuesta por la medicina científica para combatir el VIH con el AZT, era absolutamente ineficaz.

Hoy, eso está fuera de toda duda. Pues bien, yo afirmo que se puede sobrevivir al SIDA, pero no al AZT. Este medicamento es más mortal que el SIDA.

El simple sentido común permite entender que no es con fármacos inmunodepresores como se refuerza el sistema inmunitario. Mire, el SIDA se ha convertido en otro gran negocio; por tanto se promociona ampliamente combatirlo porque ese combate produce mucho dinero a la industria farmacéutica. Es así de simple.

SOBRE EL CÁNCER

Hablemos ahora de la tercera gran mentira de las autoridades médicas: la de que el cáncer es un misterio.

El llamado cáncer; es decir, la masiva proliferación anómala de células, es algo tan habitual que todos la padecemos varias veces a lo largo de nuestras vidas. Solo que cuando eso sucede, el sistema inmunitario actúa y destruye las células cancerígenas.

El problema surge cuando nuestro sistema inmunitario está débil y no puede eliminarlas. Entonces el conjunto de células cancerosas acaba creciendo y formando un tumor.

¿Y es en ese momento cuando se entra en el engranaje del "Sistema de Enfermedad"?

Así es. Porque cuando se descubre un tumor se le ofrece de inmediato al paciente, con el pretexto de ayudarle, que elija entre estas tres posibilidades o "fórmulas de tortura": Amputarle (cirugía), Quemarle (radioterapia) o Envenenarle (quimioterapia). Ocultándosele que hay remedios alternativos eficaces, inocuos y baratos. Y después de cuatro décadas de "lucha intensiva" (obsérvese las comillas) contra el cáncer ¿cuál es la situación en los propios países industrializados?... Que la tasa de mortalidad por cáncer ha aumentado.

Ese simple hecho pone en evidencia el fracaso de su prevención y de su tratamiento. Se han despilfarrado miles de millones de euros y de dólares, y tanto el número de enfermos como de muertos sigue creciendo. Hoy, sabemos a quién beneficia esta situación; como, igual, sabemos quién la ha creado y quién la sostiene.

En el caso de la guerra todos sabemos que ésta beneficia sobre todo a los fabricantes y a los traficantes de armas. Bueno, pues en medicina, los que se benefician son los fabricantes y comerciantes del armamento contra el cáncer; es decir, los que están detrás de los producidos de las quimioterapias, de las radioterapias, de las cirugías y de toda la industria hospitalaria.

LA MAFIA MÉDICA, NECESIDAD EVOLUTIVA

Sin embargo, a pesar de todo, usted afirma que la mafia médica es una necesidad evolutiva de la humanidad ¿qué quiere decir con esa afirmación?

Verá, piense en un pez instalado en una pecera. En un principio todo estará bien para el pez; pero si le empezamos a negar el alimento, a contaminar el agua y, además, a disminuir el nivel del agua peligrosamente; llegará el momento en que el pez tenga que decidir en saltar hacia afuera de la pecera buscando una forma de salvarse.

Bueno, pues todo apunta a que la mafia médica ha abusado tanto que nos empieza a empujar a dar ese salto, individualmente desde luego. Eso sí, habrá mucha gente que preferirá seguir sometida y morir que saltar.

Pero para dar ese salto es necesario un nivel de conciencia determinado.

Sí. Y yo creo que ese nivel se está elevando mucho y muy rápidamente. La información que antes se ocultaba, ahora es muy conocida en el sentido de que la medicina científica mata personas, que los medicamentos nos envenenan, que los enfermos son un negocio para el sistema, etc.

Además el médico alemán RYKE GEERD HAMER ha demostrado que todas las enfermedades son psicosomáticas y las medicinas no agresivas ganan popularidad.

La mafia médica se desplomará como un castillo de naipes cuando un 5% de la población pierda su confianza en ella. Basta con que ese porcentaje de la población mundial sea consciente y conectado con su propia dignidad. Entonces decidirá escapar de la esclavitud a la que le tiene sometida la mafia y el sistema actual se derrumbará. Tan sencillo como eso.

¿Y en qué punto cree que estamos?

Pues no sabría cuantificarlo, pero pienso que probablemente antes del 2015 la mayor parte del mundo, especialmente los países de mayor cultura y capacidad de análisis, se habrá dado cuenta que cuando va al médico va a un profesional de la enfermedad y no a un especialista de la salud. Dejar a un lado la llamada "medicina científica" y la seguridad que propone; para, en su reemplazo, acudir a un terapeuta es ya un paso importante. También lo es perder el respeto y la obediencia ciega al médico. El gran paso es decir NO a la autoridad exterior y decir SÍ a nuestra autoridad interior.

¿Y qué es lo que nos impide romper con la autoridad exterior?

El miedo. Tenemos MIEDO A NO ACUDIR AL MÉDICO. Pienso que lo importante y lo que descarga la conciencia es enseñar y decir lo que sabéis, y dejar a la gente hacer lo que quiera con la información. Porque intentar convencerles sería imponer otra verdad y de nuevo estaríamos en otra guerra. Se necesita solo dar referencias. Basta con decir las cosas. La gente las escuchará; si resuenan en ellos y si su miedo es mayor que su amor por sí mismos, dirán: "Eso es imposible". En cambio si tienen abierta la mente, escucharán, revisarán y se cuestionarán sus convicciones. Es entonces, en ese momento, cuando quieran más, cuando se les puede dar más información.

CAMBIO DE OPINÓN DE LA DOCTORA

¿En qué momento y por qué dio usted un giro radical en su carrera?

A lo largo de los años empecé  a ver cosas que no me parecían sensatas, que no tenían lógica, como por ejemplo, seguir dando medicamentos aunque no funcionaran, aunque no se curara la persona. Yo no entendía, por ejemplo, cómo en un cáncer se aplicaba la quimioterapia si lo que hace es enfermar aún más a la persona que terminará muriéndose de todos modos.

Cuando aparecieron las medicinas suaves, pensé que eso era interesante, y yo fui a encontrarme con personas que practicaban la medicina alternativa y, entonces, me di cuenta que lo que ellos hacían era muy interesante, incluso mejor que lo que hacíamos nosotros en la medicina convencional. Esas personas me acogieron, me mostraron lo que hacían y cómo actuaban. Y yo pensé ¿por qué no nos han enseñado esto a los demás médicos? ¿cómo puede ser que no lo enseñen en las facultades? y ¿cómo es posible que a esas personas las tachen de charlatanas y de estafadoras?... Imposible.

Cuando acabé la carrera de Medicina yo -ingenuamente- estaba convencida que hacia el año 2000 ya no habría más enfermedad en el mundo, tenía una confianza ciega en la medicina convencional que era la que me habían enseñado. Sin embargo, yo veía que el tiempo pasaba y que la salud de las personas iba empeorando. Me percaté también de que medicamentos que, se sabía, no funcionaban, se seguían recetando, y que se practicaba una guerra sucia en contra de las medicinas alternativas.

Además, yo era flebóloga y había abierto centros de flebología en distintos lugares del país; lo que me llevó a conocer y experimentar de cerca el oscuro y feo negocio de la medicina tradicional. Y ahí sí que, para mi sorpresa y decepción, entendí muchas cosas.

SOBRE LAS MEDICINAS ALTERNATIVAS y SOBRE EL IMPACTO DE LAS EMOCIONES Y DE LAS ENERGÍAS INTERNAS DE LA PERSONA.

¿Qué papel juegan para usted las medicinas alternativas?

Las medicinas alternativas producen un bienestar más interesante que el que proporciona la medicina convencional. La medicina convencional, de entrada, corta, quema y envenena. Corta con las cirugías, quema con los rayos y envenena con la quimio. Las medicinas suaves pueden poner orden de forma temporal en el cuerpo, pero como el problema está en las energías y en las emociones de la persona, antes o después habrá que afrontar el problema de esas energías o el problema del alma.

Son las energías, emociones, mente y estado de ánimo que yo redondeo con el concepto alma, lo que enferma a los demás cuerpos. Por ejemplo: alguien considera que su trabajo ya no le conviene y, además, ya no le gusta; entonces tiene náuseas por la mañana cuando piensa que tiene que ir a trabajar, entonces empieza a dolerle la espalda, las rodillas, el colon, etc. Esa persona puede ir a ver a un terapeuta que practique la medicina suave quien le va a ayudar a su cuerpo emocional y mental; pero hasta que no solucione lo que pasa con su trabajo, va a seguir enfermando porque su alma le está gritando ¡sal de ahí!

Es interesante porque esa, la que para mí es el alma, entrega un mensaje cada vez más fuerte y cuando no entiendes, te lanza un ladrido: un accidente (por distraerte), un divorcio (tu abatimiento, pesimismo y postración espantan a tu cónyuge), una enfermedad, quedarte sin trabajo... algo fuerte con lo cual -se supone- tú reaccionarás.

¿Puede ser que a unos les sorprenda un accidente y a otros les anuncien que tienen metástasis?

Sí, claro. Pero el concepto de la metástasis como lo vende el sistema, no existe. No es que un cáncer inicial haya "explotado" y salpicado de cáncer el resto del organismo. Sencillamente, dada las propicias condiciones de la persona enferma (de sus energías, de su alma y del mal estado de sus defensas)  para haber desarrollado el primer cáncer, hace que desarrolle otros cánceres secundarios o posteriores al primero. Pero la metástasis como la muestra la medicina convencional, no existe.

Sabemos que con la expresión alma usted abarca muchas cosas, como las energías que maneja una persona, sus emociones, su estado de ánimo, su cerebro, etc. Desde su punto de vista como "médica del alma" ¿cree que hay alguna solución a este tipo de enfermedad?

Nunca es demasiado tarde. La sanación puede ocurrir en cualquier momento. El problema es que cuánto más acudamos al médico, más miedo vamos a tener y más vamos a enfermar. Es un círculo vicioso. Por eso yo digo: "deja de ir al médico".

¿A usted le va bien con esa filosofía?

A mucha gente le funciona, no solo a mí. No es el médico el que puede sanarme, él hace que yo enferme más y acabe muriéndome prematuramente.

SOBRE LA QUIMIOTERAPIA

Cada vez hay más casos de cáncer cuyos enfermos reciben quimioterapia. ¿No cree que en algunos casos la quimioterapia cura?

La quimioterapia es veneno. Normalmente no hace bien a nadie. Hay que saber que hay siempre un conflicto, cualquier enfermedad es psicosomática. Siempre hay un conflicto a raíz de una enfermedad, si yo identifico el conflicto y lo soluciono, la enfermedad se va. Es así que yo entendí que la medicina estaba totalmente controlada por el dinero. Entonces, lo que nosotros hacíamos como médicos era enfermar más a las personas para, así, generar ganancias para la industria. Entonces ¿qué es la salud?, en la facultad solo me enseñaron lo que es la enfermedad. Entonces ¿qué es gozar de buena salud?... yo llegué a la conclusión que el cuerpo solo manifiesta el estado emocional de la persona. Y cuando mi cuerpo está enfermo es porque mi condición emocional está enferma. Así es que el cuerpo por sí solo no enferma, es como un espejo o un vidrio que refleja o deja ver lo que pasa dentro.

Para ver mi estado emocional, miro mi cuerpo y veo lo que hay en mi estado emocional. Entonces no sirve de nada tratar solo el cuerpo. Hay que mirar la condición emocional ¿qué es lo que nos mortifica, qué es lo que no funciona en la condición emocional, cuál es la enfermedad de esa condición emocional?

Porque mi conciencia me dice internamente que haga algo, y mi ego, mi soberbia o mi orgullo me dice que haga lo contrario. Es como una guerra interna. La enfermedad es, siempre, la manifestación de un conflicto dentro de mí. Hay dos factores: el cuerpo y las emociones.

¿Qué quiere una persona desde su perspectiva emocional? Quiere la libertad, la independencia, la soberanía, la tranquilidad del ser, y el cuerpo quiere la seguridad del tener, de poseer, de guardar, de atesorar, de abarcar y de poder. Cada uno tira para su lado y esa guerra interior se traduce en estrés.

Cuando el estado emocional es tratado, todo el cuerpo se alinea sobre ese equilibrio. No quiero decir que no haya que cuidar el cuerpo físico, sino hacer las cosas en el orden correcto. Primero el estado emocional, después el cuerpo mental-racional y después el cuerpo físico. Y lo solemos hacer al revés.

La medicina convencional se encarga del cuerpo físico y no trata el resto.

ESTADO EMOCIONAL SANO, CUERPO SANO

¿No cree que la propia sociedad demanda que el médico se ocupe del cuerpo físico y le dé una medicina para el dolor?

Absolutamente. La sociedad misma, nosotros somos los que creamos esta mafia a nuestra imagen y semejanza. El problema es que damos prioridad al "tener" sobre el "ser", ése es el desorden, priorizar el cuerpo en vez del estado emocional. Para volver al orden hay que dar prioridad al estado emocional en lugar de otorgársela al cuerpo, eso genera orden, paz y salud. Eso en definitiva, es la salud.

Eso es mucho más complicado que tomarse una pastilla...

Cierto. Pero ¿qué hace una pastilla?... te da la ilusión de que estarás mejor, pero con el tiempo reaparecen los síntomas. Una pastilla nunca cura un estado emocional con problemas.

En el caso del paludismo, por ejemplo, alguien sano se enferma por beber agua contaminada, ¿también en este caso insiste en tu teoría?

Mi teoría es válida para todo. No hay ningún microbio exterior que ─por sí solo─ me pueda enfermar, soy yo la creadora de mis enfermedades. Cuando la persona tiene plenamente sano su estado emocional, entonces tiene también sano el cuerpo, y tiene todas sus defensas en completas condiciones, y los niveles químicos están guardando el mejor equilibrio; en consecuencia, el microbio del paludismo no encontrará un ambiente idóneo para desarrollarse en él y morirá.

Insisto en que no hay ningún microbio exterior que ─por sí solo─ me pueda enfermar, soy yo la desestabilizadora de mi equilibrio orgánico y por tanto la creadora de mis enfermedades. Y ésta es la verdadera enfermedad, el no saber que soy yo quien la está creando.

También ocurre que como yo pienso que no soy responsable, me imagino creadores exteriores: microbios, tumores, etc. Por ejemplo, un simple catarro: "está haciendo frío, me va a coger un catarro"; y, por lo tanto, puedes tener un catarro así sea en pleno verano; es un sinsentido, no tiene que ver con el frío. Con esta estructura de pensamiento voy generando la guerra hacia los factores exteriores. Y por eso se crearon las vacunas. ¿Qué son las vacunas? Dar la enfermedad anticipadamente pero de forma debilitada para que el cuerpo reaccione pero ¿a qué costo de salud?.

PANDEMIA

¿Por qué en los medios se habla tanto de pandemia?

Yo creo que en este tema habría que vacunar a los médicos. No hay epidemia, no hay nada. Entonces se ha creado -el cuento solamente- una pandemia a escala mundial, en la cual los gobiernos y muchos entes gastan millones de dólares para prevenirla y para tratarla; pero, en realidad, no hay nada. Desde el año 2000 estamos oyendo hablar de una pandemia ¿cómo se puede anunciar que va a haber una pandemia? Una epidemia surge, ocurre, pero no la puedo prever, es un montaje que entrega muchísimos beneficios económicos al sistema.

Pero la gente tiene miedo...

Sí, es una forma de manipulación mental para llevar a todo el mundo a pensar que va a ocurrir una tremenda epidemia. Y un día, cuando ocurra, las autoridades médicas dirán que ya lo habían anunciado y previsto. Es algo que está preparado desde hace mucho tiempo, hay, con seguridad, un proceso escondido detrás de eso. Yo no sé exactamente lo que es; puede ser, por ejemplo, ponerle a todo el mundo un chip biológico y ¿por qué no? hasta electrónico, porque cuando hay una campaña masiva de vacunación se puede poner cualquier cosa en la jeringuilla. Así que es posible que haya una estrategia que consista en difundir que hay una epidemia y que hay que vacunar a todo el mundo y, entonces, pondrán el microchip biológico o lo que sea. Yo, conociéndoles, estoy segura que hay algo detrás, un propósito escondido. Es una hipótesis. De todas maneras, sea lo que sea, el objetivo es el control de la población.

LA IRA DEL COLEGIO MÉDICO

¿Tiene todo esto algo que ver con la trilogía de la mentira de la cual habla en su libro La Mafia Médica?

Absolutamente. Hablo bastante de las vacunas en el libro, y lo que digo a este respecto en el libro es lo que desencadenó la ira del Colegio Médico. Porque las vacunas son intocables, son sagradas, puedes hablar de cualquier cosa, la industria, los medicamentos; pero, cuidado con las vacunas. Porque las vacunas son el renglón que otorgan mayores ganancias económicas a la industria, sin importar que a las personas les puedan inyectar y transmitir cualquier cosa. La vacuna también sirve como medio para producir genocidios con un blanco específico.

Cuando se quiere administrar a todo un pueblo o una raza, la administran. Mire lo que está ocurriendo en África. Ellos lo llaman SIDA, pero ¿qué significa SIDA?, Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida. Entonces, es el propio sistema inmunitario que se ha debilitado, de modo que cualquier afección es mucho más grave.

SOLUCIÓN

¿Quién está detrás de toda esta estrategia?

Los que mandan. Hay un gobierno mundial que tiene todos sus ministerios para la salud en la OMS, pero también están la UNESCO, UNICEP, FAO, FMI, Banco Mundial, etc. Todos los países miembros de la ONU obedecen las órdenes del gobierno mundial en el tema de la salud.

¿Ve solución a esta situación?

Sí, y es que la debe haber, si no iremos descomunalmente mal. La solución que yo propongo en el libro es la soberanía individual. Es tomar conciencia como persona individual de que soy yo la que tiene el verdadero poder. Por ejemplo, si la gente dejara de ir a los McDonald's, sencillamente esta empresa se debilitaría y empezaría a declinar. Por muy poderosa que sea un multinacional, pasará a valer nada si la gente dejara de utilizar sus servicios, de comprar allí y de llevarles dinero. Si los enfermos dejan de visitar por rutina o por dolencia a los médicos tradicionales, se empezaría a derrumbar el sistema médico.

Entonces ¿dónde está el verdadero poder?, en la persona y su soberanía. Soberanía significa el poder último, el más alto, que siempre hemos pensado que estaba fuera; y resulta que está dentro de nosotros.

Usted demostró ser muy valiente cuando escribió su libro La Mafia Médica que le costó la expulsión del Colegio de Médicos; supongo que vivió un conflicto importante ¿cómo se decidió a dar ese paso?

Yo sabía que publicando ese libro se acababa para mí la carrera de medicina. En ese momento me dije: "si no escribo este libro, me muero", pues el alma me lo pedía. Entonces no fue tan difícil.



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